martes 9 de junio de 2009

La política implica a ricos y pobres

La política es el arte de obtener el dinero de los ricos y el voto de los pobres con el pretexto de proteger a los unos de los otros

-Anónimo

lunes 8 de junio de 2009

Lo rico de ser rico

Carolina Jaimes Branger
Hace un mes lo comentó Nelson Bocaranda en sus Runrunes. Hace una semana, Miro Popic volvió sobre el tema en Tal Cual: una muy revolucionaria cena en París, reportada por la revista La Revue du Vin de France. De verdad que entre cielo y tierra no hay nada oculto.
"Señor Presidente: Aún recuerdo una alocución suya donde llamaba a todo el mundo a apretarse el cinturón y a prescindir de los gastos innecesarios, los viáticos, viajes, etc., especialmente entre los funcionarios de la administración pública. Me parece correcto que así sea y ojalá se cumpla, pero parece que no todos sus colaboradores escucharon esas palabras. Yo sé que usted lee a Teodoro y espero que haya llegado también hasta esta página 23 de los viernes. Le tengo un chisme que no lo es tanto, sino que está corroborado por la prensa francesa... (Miro Popic, Tal Cual, 19 de mayo de 2009".
La cena fue revolucionaria porque los asistentes eran compatriotas, de esos que por estos lares se dicen "socialistas". Revolucionaria porque el restaurant La Tour d¥Argent -obligado lugar de encuentro de nuevos ricos- se revolucionó con la orden de los comensales de terminar la cena con un vino Petrus, cosecha 1982, que costó 17.000 euros la botella. Así como lo lee, amigo lector: die-ci-sie-te mil euros una botella, que en los muy difíciles de conseguir euros cadivianos, equivale a unos 57.800 bolívares fuertes. Unos 136.000 maravedíes, para no hablar de los paralelos que enloquecen al gobierno, que en bolívares de los viejos son 136 millones, nada más y nada menos. Ojalá, como dijo Miro, lo hayan pagado ellos (con sus muy revolucionarios sueldos, añado yo).
La pregunta que se cae de madura es qué piensan -o qué sienten- esos revolucionarios cuando su máximo líder se desgañita profiriendo insultos a la burguesía, cuando dice que "ser rico es malo" o cuando usa los peores calificativos en contra de los "capitalistas", cuando "capital" es lo que se necesita para pagar una botella de Petrus de 17 mil euros y salir del restaurante tan campantes.
El hecho que subyace en esta historia es que, contrario a lo que dice el presidente, ser rico no es nada malo y a todos los seres humanos nos causa placer darnos gustos. Malo es ser rico robando a la nación, haciendo negocios turbios o cobrando peajes, comisiones y matracas. Malo también es hacerse los locos ante las denuncias de estos actos.
El papagayo se les enredó a los muy socialistas jerarcas de la Unión Soviética cuando las empresas que entregaron en propiedad social a los obreros comenzaron a producir ganancias que debían, socialísticamente, entregar al Estado... y se negaron a hacerlo. No pudieron desenredarlo cuando, fieles a los preceptos de Marx de que el valor depende únicamente del trabajo, todos debían ganar lo mismo, desde un neurocirujano hasta un peón. Y se les anudó irremediablemente cuando descubrieron los placeres capitalistas, el mundo detrás de la Cortina de Hierro.
En fin, que es muy humano que a alguien que le gusten los carros prefiera manejar un Audi que una chatarra; que a quien le guste la ropa si la ponen a escoger entre una franelita chimba y una blusa de Carolina Herrera opte por esta última, que es más rico ir de tiendas en Bal Harbour que en un mercado libre, o que quien disfrute de las bebidas espirituosas prefiera un Petrus a un aguardiente de mala muerte.
Venezuela fue un país de infinitas posibilidades para quienes trabajaron duro. En los años 70 y a pesar de las erráticas políticas económicas que tuvimos, nuestra clase media creció para convertirse en la mayor de América Latina. Y podríamos volver a tenerla si en vez de seguir con la mentalidad de la ruta de la empanada y el jugo de caña nos sinceramos y aceptamos que es mucho más agradable un Petrus en La Tour d´Argent. Los revolucionarios nos enseñaron una lección: no hay socialismo que resista un Petrus.

viernes 1 de mayo de 2009

El aumento de los precios de los alimentos golpea a los más pobres


Por Missy Ryan

El aumento global en los precios de los alimentos impactó en los países en desarrollo de diferentes maneras, dependiendo de si son importadores netos o exportadores, pero la tendencia ha incrementado la pobreza mundialmente, mostró un estudio del Banco Mundial.

"A pesar de cierta variación por materia prima y por país, el hecho es que los más pobres son consumidores netos de alimentos y como tal, tienden a ser golpeados por los precios más altos," indicaron los economistas Will Martin y Maros Ivanic en un estudio que analiza la vulnerabilidad de las poblaciones ante el reciente aumento en los precios de los alimentos.

"Los incrementos de la pobreza son considerablemente más frecuentes y extensos que la disminución de la pobreza," señaló el informe.

Las conclusiones confirman lo que muchos funcionarios -y gente común que hace una cola para conseguir arroz o pan- han sospechado por meses, a medida que los precios en alza de los alimentos básicos hacen más difícil que las familias pobres pongan el alimento en su mesa.

El alza récord en las materias primas -con los precios aumentando del 2005 al 2007 un 70 por ciento para el trigo, un 80 por ciento para el maíz y un 90 por ciento para los productos lácteos- hace que la gente salga a las calles para protestar en lugares que van desde Haití hasta Egipto. (Reuters)

Pobres que alimentan a ricos ¿Es ético?


La tierra fértil es en tiempos de crisis alimentaria y financiera un activo estratégico, el bien más codiciado por gobiernos y multinacionales. China, Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Japón, Malasia o Corea del Sur están negociando acuerdos para comprar miles de hectáreas agrícolas en África, Asia y Latinoamérica.


Aunque suene a paradoja, los pueblos pobres darán de comer a los ricos. Diferentes ONG denuncian que países que se están quedando sin tierras de cultivo o que dependen de las importaciones para alimentar a su población deslocalizan la producción agraria fuera de sus fronteras apropiándose de tierras en las zonas más pobres del planeta: de Uganda a Madagascar o Laos.


miércoles 29 de abril de 2009

Lo único que nos consuela

Frase de Wilde

Frase de Wilde

«Lo único que consuela de ser pobre es la extravagancia. Y lo único que consuela de ser rico es el ahorro.»

Oscar Wilde

domingo 19 de abril de 2009

El muro de la miseria ya divide Río de Janeiro

Pobres y ricos divididos

Once favelas son cercadas para contener su expansión y luchar contra la droga

FRANCHO BARÓN - Río de Janeiro -

En el acceso principal a la favela Morro Dona Marta, enclavada en un precioso cerro del barrio carioca de Botafogo, se respira un ambiente tan apacible que no parece la misma entrada al suburbio donde hace unos meses el ruido seco de los disparos formaba parte de la vida cotidiana de los vecinos. Hoy los colegiales van y vienen sin temor alguno, hay un mercadito en plena efervescencia y un pequeño puesto de vigilancia con varios agentes de la Policía Militar que charlan relajadamente recostados en sus sillas, algunos de ellos con el chaleco antibalas desabrochado. Aquí no suena un tiro desde hace meses.

Desde el pasado diciembre, las calles están totalmente limpias de narcotraficantes en activo. En noviembre de 2008, la Policía Militar ocupó la favela sin misericordia; se enfrentó a los criminales cuerpo a cuerpo, conquistando cada palmo de sus angostas callejuelas, cada una de las casuchas sospechosas de dar cobijo al enemigo. Corrió la sangre durante días. Varios presuntos criminales murieron en los enfrentamientos, otros emprendieron la huida hacia los bosques selváticos que rodean Dona Marta.
Circulan informaciones de que estos narcos están refugiados en favelas vecinas y que continúan dedicándose a labores poco académicas, si bien la policía celebra uno de los mayores éxitos de los últimos años en el combate con las redes criminales: haber metido en cintura a una de las favelas más insurgentes de la zona metropolitana de Río e imponer en ella una paz sostenible en el tiempo. Para ello es necesario que más de cien agentes pertrechados con armamento de guerra ocupen las 24 horas del día las laberínticas calles de Dona Marta. La calma, por lo tanto, pende de un hilo.

En la zona alta de la favela se construye desde hace dos meses un muro que inicialmente pasó inadvertido para la prensa. El paredón, que se abre paso en medio de la vegetación a unos cincuenta metros de las últimas chabolas de la comunidad, es de aspecto penitenciario y llega a tener en algunos tramos hasta cinco metros de altura. Entre 30 y 40 hombres acarrean, cubo a cubo, el hormigón armado con el que se está irguiendo el cerco, que avanza lento y que ya ha alcanzado una longitud de 60 metros. "Esto no hay quien lo eche abajo", comenta, ufano, el maestro de obra, refiriéndose a los materiales que se están usando: hierro, ladrillos de gran porte y hormigón armado.

Dona Marta es la primera de las 11 favelas ubicabas en las áreas nobles de Río. Antes de que termine este año serán cercadas por un total de 11 kilómetros de muro. La iniciativa ha partido, con gran sigilo, del Gobierno del Estado de Río, que oficiosamente actúa en connivencia con la alcaldía de la ciudad. No es la primera vez que las autoridades intentan llevar a cabo una medida que siempre ha sido objeto de gran polémica para la opinión pública brasileña, mayoritariamente en contra de recurrir al hormigón para resolver el problema del crecimiento de las favelas.

En otras ocasiones, los políticos esgrimieron el argumento de la seguridad pública para justificar la drástica medida, pero nunca consiguieron el apoyo popular. Esta vez han optado por rebautizar el muro como "ecolímite" para poner el énfasis en los aspectos más medioambientales y campestres del proyecto.

Según se afirma desde EMOP, la empresa pública encargada de las obras, la única finalidad del muro es frenar la deforestación de los bosques atlánticos que antaño cubrían como un manto los cerros cariocas y que con el crecimiento de las favelas están en peligro de desaparición. Lo que nadie ha explicado aún es por qué hasta ahora sólo se ha proyectado el levantamiento de muros en las favelas ubicadas en los barrios de São Conrado, Gávea, Leblon, Ipanema, Copacabana, Leme, Urca y Botafogo.

Es decir, los barrios de Río clasificados como "nobles" por las agencias inmobiliarias. Nada se ha dicho aún sobre la puesta en marcha de medidas similares en la zona norte u oeste de la ciudad, mucho más deprimidas y donde también hay favelas rodeadas de vegetación protegida.

Según el Instituto Municipal de Urbanismo Pereira Passos, el área ocupada por las favelas en Río de Janeiro aumentó un 6,88% entre 1999 y 2008. Sin embargo, las 11 favelas seleccionadas para el proyecto experimentaron una media de crecimiento muy inferior durante el mismo periodo (1,18%). En el caso de la comunidad de Dona Marta no se ha registrado ninguna expansión, sino una disminución de casi el 1% del terreno ocupado en la última década. De las 11 comunidades, Rocinha y Vidigal se encuentran enclavadas en unas espectaculares laderas con vistas al mar en medio de los barrios más ricos de la ciudad: São Conrado y Leblon. Estas dos favelas acogerán los muros de mayor longitud.

El sociólogo Ignacio Cano, experto en seguridad pública y violencia en Río de Janeiro, afirma que "la necesidad de parar la expansión de construcciones irregulares en zonas de protección ambiental no debería afectar sólo a las favelas, ya que también hay áreas de lujo que se expanden de manera descontrolada". Cano también apunta a medios menos agresivos para alcanzar los mismos objetivos, como la instalación de pivotes demarcadores de las áreas aptas para la construcción, el control aéreo permanente y la demolición de toda vivienda que viole esa línea roja.

"Es evidente que el muro servirá, en realidad, para dificultar que los narcos huyan entre la maleza cuando la policía ocupe la favela en busca de delincuentes", comenta a El País un líder comunitario de una favela afectada por el paredón de la discordia.

"Lo que pasa es que no quieren entender que el narcotráfico, cuando quiera hacerlo, va a reventar ese muro con explosivos, o por lo menos le abrirá agujeros para que las vías de escape sigan existiendo".

Efectivamente, la medida parece más un intento de asestarle un golpe maestro a las redes criminales que controlan la venta de drogas y la vida cotidiana de muchas favelas. Ante las frecuentes operaciones policiales que suelen degenerar en brutales fuegos cruzados, los delincuentes siempre cuentan con la última opción de emprender la fuga a través de las zonas boscosas que rodean estos suburbios. Con frecuencia, los narcos también invaden favelas controladas por facciones criminales rivales a través de la maleza, de manera que dificultarles la movilidad por medio de barreras físicas podría suponer una nueva y aun inexplorada forma de estrecharles el cerco.

Los habitantes de Dona Marta no critican el muro abiertamente. Unos simplemente dicen que les molesta no continuar teniendo acceso directo al bosque para recolectar frutas silvestres de temporada. Otros necesitan algunos minutos de conversación para acabar admitiendo, siempre preservando su identidad, que se sienten más segregados con la construcción de estos cercos de hormigón.

"Esto no es más que una manera de tenernos más controlados, de que molestemos menos a la gente que vive en el asfalto", comenta uno de los habitantes de la favela mientras observa con visible desagrado una fila india de hombres uniformados de azul que pasan transportando grandes tablones destinados a los pilares del muro.

La polémica está servida en Río de Janeiro una vez más. Dona Marta es un lugar idílico y apacible en comparación con otras favelas, como Rocinha, Pavao Pavaocinho o la ladera de los Tabajaras. La gran pregunta ahora es ¿qué ocurrirá cuando el muro llegue en los próximos meses a estas otras favelas, donde el narcotráfico campa a sus anchas y se muestra irreductible ante el poder público? (El País)


Río: Trabajos en el muro para contener el crecimiento de las favelas.

Lea Polémico muro contra la expansión de las favelas, en el diario mexicano La Jornada.com

viernes 17 de abril de 2009

Menos pobres


Andrés Cañizález
El Universal



Este gobierno tiene una obsesión por los números, como si éstos pudieran sustituir la realidad

Hay un número mayor de personas con un ingreso suficiente para alimentarse, pero debe tenerse cuidado con esta afirmación pues ni cercanamente significa que dejaron de ser pobres”. Tal afirmación corresponde al académico mexicano Salomón Chertorivski, experto en política social, y cobra vigencia meridiana. Como es sabido, el Instituto Nacional de Estadística (INE), de Venezuela, de forma oronda se asegura que hay menos pobres. Éste, como todos los gobiernos, tiene una obsesión por los números, como si una cifra estadística pudiera sustituir a la realidad.
En nuestro caso, es necesario conocer con exactitud cuál es la metodología a la que apeló el INE para lograr la fantástica reducción de la pobreza que nos viene presentando. Volviendo al caso de México. Chertorivski nos recuerda que en ese país se produjo un debate a inicios de este década en torno a cómo debería medirse la pobreza. La Secretaría de Desarrollo Social para hacer frente a la falencia, pues el gobierno central carecía de una metodología apropiada, convocó a siete reconocidos académicos para conformar el Comité Técnico para la Medición de la Pobreza en México. Tal equipo, en el lapso 2002-2004, diseñó un método.

El objetivo era claro, el ministerio mexicano deseaba contar con una metodología lo suficientemente debatida, y también aceptada, que permitiera mirar el problema de la pobreza a lo largo del tiempo, y por tanto hacer comparaciones confiables. Se trataba de dar con un parámetro oficial en tan delicado tema, que aquí y en todas partes es motivo de manipulaciones políticas, especialmente en tiempos electorales.
Expertos mexicanos configuraron un método que coloca tres niveles para agrupar a la población pobre de su país. Tal categorización persigue ser una herramienta que usen los gobiernos para la posterior ejecución de políticas públicas, según las necesidades detectadas: pobreza alimentaria, pobreza de capacidades y pobreza de patrimonio.

Chertorivski coloca en debate aspectos que tienen resonancia en Venezuela. Este académico recuerda que efectivamente hubo una mejor distribución de los programas sociales en México a partir de la transición política que se iniciara con la llegada al poder de Vicente Fox en 2000. Pero tal mejoría, que se expresó en materia de ingreso y por tanto repercutió positivamente en la alimentación, no puede presentarse como menor pobreza.
En Venezuela, aún es prematuro determinar la reducción de la pobreza, en porcentajes tan importantes como los que señala el INE, y sin explicar con exactitud el origen de tal transformación socioeconómica. Y cabe apelar a lo señalado por Federico Reyes Heroles, a propósito del caso mexicano, “tal ha sido el manoseo político de cifras y resultados que el ciudadano termina no sólo por dudar sino por descreer”.